jueves, noviembre 13, 2008

Me dais miedo

Todos. Todos los que no sois yo. Familiares, amigos, conocidos, desconocidos, enemigos. Todos.
Me dais miedo. Mucho miedo. Desde siempre.

Toda valentía que muestre no es más que una máscara, un efímero dominio de ese miedo. Y el miedo que se me nota no es nada comparado con el que siento, presente y real en todas las facetas de mi vida.

Y el que a veces no me lo noteis no quiere decir que no esté; está siempre. Siempre está.

Qué cansado estoy.

lunes, noviembre 03, 2008

¿Honestidad = Sinceridad?

Sin ambages, al lío.

La honestidad es la capacidad de actuar íntegra y rectamente.

La sinceridad es la expresión libre de fingimiento.

Ergo no son lo mismo, aunque se los suela relacionar. La honestidad suele ir acompañada de expresiones sinceras porque se suele hacer la asumpción de que la sinceridad es sinónimo de rectitud.

Bien, pues no es verdad. La sinceridad es simplemente eso, sinceridad.

Digo esto por lo siguiente: vosotros podeis a priori averiguar si soy sincero o no pero no podeis averiguar a priori si soy honesto o no, porque la honestidad es un valor que emana de un hecho interior a la persona: la capacidad de ver una verdad y de actuar de acuerdo con ella.

Lo digo de otra manera: se puede ser sincero con las demás personas y se puede ser honesto con uno mismo; pero no se puede ser honesto con las demás personas. Se actúa siguiendo ese patrón interior o no se actúa según él.

Esto quiere decir varias cosas:
- La primera es que habitualmente una acción que siga ese patrón va acompañada por una capacidad de hablar y de actuar sinceramente. La razón de esto probablemente sea que la sinceridad es lo que a la larga tiene muchas menos fisuras que la alternativa.
- La segunda es que puede no ir acompañada por ella. La razón de esto es que es posible que a la hora de conseguir un objetivo honesto se tenga que fingir (o tal vez mentir) para lograrlo.
- La tercera es que la sinceridad puede ser un vehículo perfectamente válido para un objetivo deshonesto. La razón de esto es que hay un tipo de sinceridad descarnada que puede resultar muy hiriente si se usa de determinada manera.

Ahora bien, surge la pregunta: ¿Y el hecho de mentir no convierte automáticamente ese objetivo en algo deshonesto?
No. No automáticamente al menos. Como jueces supremos de nuestra conducta nos corresponde a nosotros dilucidar lo que es honesto y lo que no. Es la persona la que enjuicia sus acciones y la que ve si lo que ha hecho es honesto o no.

Que miedo ¿eh? Esto da rifles a todos el mundo. Esto nos da la capacidad de elevarnos por encima de los dioses o de sumergirnos más profundamente que el séptimo infierno. Mola. Sigamos.

¿Y entonces la sinceridad no sirve para nada?
Bueno, eso es algo que debe decidir cada cual. A fin de cuentas la sinceridad, como cualquier otra manera de conducirse libremente elegida, debería transcurrir por cauces conocidos y reportar bienestar. Yo opino que es lo más deseable a priori. Pero a priori. Imaginemos a un padre y a un hijo y que el padre tiene el honesto objetivo de animar a su hijo después de un fracaso:

Ej1:
Hijo: Papá, estoy destrozado. Me he preparado una oposición durante tres años. Tres años de vida monacal y me han tirado. No sé qué voy a hacer. ¿Qué me puedes decir?
Padre: Pues claro hijo, si tú eres para el estudio el equivalente a Carmen de Mairena para el buen gusto. Nunca se te ha dado bien desde que te conozco y ya son años. Tu madre y yo te dijimos que era una mala idea dejar el curro ese en el aserradero, que te habían hecho fijo y todo. Pero claro, nunca nos haces caso.

Ej2:
Hijo: Papá, estoy destrozado. Me he preparado una oposición durante tres años. Tres años de vida monacal y me han tirado. No sé qué voy a hacer. ¿Qué me puedes decir?
Padre: Bueno, hijo, aunque ya sabes que yo no estaba de acuerdo desde el principio, nadie puede negar el esfuerzo que has invertido. No ha fraguado pero no pasa nada. Hay más posibilidades.

Seguramente habrá quien opine que el padre del ejemplo uno ha sido más sincero con su sentir que el del ejemplo dos. Es cierto. Pero a la hora de valorar el impacto en su hijo yo creo que no hay dudas acerca de quién se ha acercado más a su objetivo de animarle.
Diferentes maneras de llevar la honestidad y de compartirla. Otro post para otro día acerca de la sinceridad y de cómo la valoro.

¿Y en el caso de que no se pueda maquillar la verdad para hacerla más tragable?
Dependerá de cada caso. Pero la sinceridad, insisto, no es una salvaguarda siempre. Decirle a tu abuela moribunda que siempre la has odiado y que qué gusto que ya nos deja tranquilos, que ella va a descansar en paz pero que nosotros no veas, puede ser el colmo de la sinceridad pero también habrá quien opine que quien lo haga es un bastardo sin corazón.
Pero sin entrar a valorar la acción en sí o si es cierto o no, el hecho de que sea un acto honesto o deshonesto dependerá de la persona que le esté soltando la perorata a la anciana. Si esa persona cree que está haciendo lo correcto, estará siendo sincera y actuando honestamente. Pero si sabe en su fuero interno que la abuela por muy pesada que fuese no se merece semejantes obuses, ya podrá estar soltando verdades como puños por la boca que su actuación será deshonesta. Pero claro, esto es algo que solamente sabrá esa persona.

¿Y de dónde surge este patrón de conducta?
Bueno, es uno de esos entes que viene en parte heredado, en parte aprendido y en parte construido/deconstruido por la persona. Según me experiencia ese patrón lo han compuesto:
a) De niño: verdades absolutas aprendidas.
b) De adolescente: verdades absolutas contrarias a las del punto a.
c) De veinteañero: verdades no tan absolutas fruto de la mescolanza entre los puntos a y b.
d) De treintañero: verdades en absoluto absolutas fruto de la modificación de la mescolanza del punto c y de pequeños añadidos.
e) ...: ya veremos.

Recapitulando:
- La honestidad es el propio sentir interior acerca de lo que es correcto y lo que no.
- La sinceridad es la expresión más deseable a priori para alguien honesto, pero a veces puede ser una traba y hay que dejarla de lado para la consecución de un objetivo honesto.
- Cada cual es su propio juez con todo lo que ello conlleva.

Yo opino esto. ¿Y vosotros?

jueves, octubre 02, 2008

No estoy acostumbrado a pasar malas noches

Y eso hace que cuando se presenta una de ellas me levante con ganas de morir/matar. Acostarse a la una y despertarse a las tres, las cinco y las siete no es divertido. Y no sé por qué ha sido.

Aquellas personas que han tenido la suerte/desgracia de compartir habitación conmigo saben de una manera más o menos clara que para despertarme a mí hace falta una detonación a menos de diez centímetros de mi oreja; de otra manera no me despierto. Tengo el sueño profundo, siempre lo he tenido y estoy acostumbrado a dormir toda la noche del tirón. No me gusta despertarme en mitad de la noche, es como aterrizar en otro planeta. Me pone de mala leche. Y si encima hay que currar al día siguiente el mal genio alcanza proporciones astronómicas.

Hoy estoy en ese caso, con la añadidura de que estoy incubando un resfriado (esperemos que se quede en eso).

Pero a mí me pasa que cuando mi enfado llega a cierto límite muta en tristeza y desánimo. Ambas cosas están intimamente relacionadas en mi caso, pero la tristeza suele ganar porque la gestiono mucho mejor que el enfado. Mi tristeza es reflexiva y profunda y mi enfado es explosivo y superficial. Prefiero estar triste a enfadado. Habitualmente. Hoy preferiría estar enfadado. Necesito de esa energía, de ese motor que es estar cabreado con el mundo y empezar a jurar en arameo contra lo que sea. El enfado te hace moverte mientras que la tristeza te deja clavado en el sitio.

Hoy me siento vacío, ausente del pulso y del latir del mundo. Hoy estoy currando cuando tendría que haberme quedado en la cama, pero me he obligado a venir. No sé si ha sido una buena idea, pero ya está hecho. Hoy me he dado una ducha caliente, la primera en solitario en varios meses. Me he aficionado a la ducha fría pero no tenía ganas de pillar una pulmonía.

Tres cuartos de hora y me largo. Necesito dormir tapado hasta las orejas en una habitación que no tenga una gotera enorme.
Me queda poco tiempo en esa casa.

jueves, septiembre 18, 2008

Aventuras gráficas

Quien haya jugado alguna vez a una aventura gráfica conoce el modus operandi de ese tipo de videojuego. Básicamente y a grosso modo se trata de ir avanzando por una linea argumental mediante acciones que son posibilitadas por extraños objetos "manufacturados" por el protagonista utilizando cosas que se va encontrando. Pongámonos en situación: El protagonista está en un hotel y se encuentra con que tiene que abrir una puerta y la llave que necesita está pegada al cajetín y no se puede despegar. De manera que decide hacerse un molde de jabón para poder hacerse una copia.

Baja a la cocina donde afana el Bote De Aceite de Fritanga y el Cazo, va al pasillo donde previa maniobra de distracción roba el Paquete De Sosa Caústica del Carrito de la señora de la limpieza, pasa por el resturante del hotel a por un Salero Vacío y una Caja De Cerillas, vuelve a la cocina y obtiene un Salero Lleno, utiliza parte del Aceite De Fritanga en la Baldosa Del Pasillo para que el Cocinero resbale y quede insconsciente, le arrebata la Paleta De Remover, va a la piscina donde obtiene un Bidón De Plástico, vuelve a la cocina y descubre una Cocina Sin Butano, sale del hotel afanando de paso una Llave Inglesa de la caja de herramientas del mecánico que está arreglando el aire acondicionado del vestíbulo, vuelve la esquina hasta donde está el Conductor al lado de su Camión de Butano, le noquea con la Llave Inglesa, coge una Bombona De Butano, entra por la puerta de la cocina y conecta la Bombona De Butano a la Cocina Sin Butano, abre la Caja De Cerillas y obtiene una Cerilla Apagada, la enciende y aplica la Cerilla Encendida a la Cocina Con Butano.
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Salvamos partida.
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Después de tomar aliento, nuestro protagonista abre el Grifo y obtiene un Bidón Lleno De Agua, echa la Sosa Caústica y la sal del Salero Lleno y remueve la mezcla con la Paleta De Remover, echa luego el Aceite De Fritanga y sigue removiendo, vacía el Bidón Con Mezcla en el Cazo y aguarda dos horas, abre el Congelador y mete el Cazo Con Mezcla dentro, cierra el Congelador y aguarda dos días, abre el Congelador y coge el Cazo Con Jabón, saca el Molde De Jabón, va al Cajetín de Llaves, aplica el Molde De Jabón a la Llave Pegada y así obtiene el Molde De Jabón Con Silueta De Llave. Luego sale del hotel y se dirige hacia la Fundición a dos pantallas de distancia, vierte el Acero Líquido del Caldero Sin Vigilancia en el Molde De Jabón Con Silueta De Llave, y así obtiene una Copia De La Llave, se dirige hacia la Puerta Cerrada y la abre con la Copia De La Llave. Victoria.

Bien. Ésto es la analogía de la historia de la instalación de un Windows Vista Ultimate en uno de los ordenadores de mi departamento esta mañana.

Grrrr...

martes, agosto 26, 2008

Me muero...

... fenezco de risa cada vez que veo este video. Gracias a Persefone por recordármelo. Eres la mejor.



Treinta segundos como treinta perlas XDDDDDD

jueves, junio 26, 2008

Las niñas nunca quisieron ser princesas

Y a ciertos niños les dio por mirarlas y pensar que les gustaría serlo.
Ellos ya no son niños, ellas ya no son niñas. Aquí las princesas no existen más que en la imaginación de los caballeros y los caballeros son todos Don Quijote.

Bueno, al menos podrán morirse en la cama tranquila y cristianamente mientras los testigos de sus locuras les dicen adios.

O lo mismo no y les atropella un molino.